Marcas en el Camino

Crónicas del amanecer

por Matías Barutta
“El amor abre los ojos al entendimiento,
y el mundo de apariencias que es este mundo
se transforma en un mundo de apariciones”
Octavio Paz .

Emprender un viaje con destino incierto. Caminar la vida hasta alcanzar el punto donde nos damos cuenta que el camino que emprendimos no tiene retorno y que dejamos de ser los mismos, o que quizás en realidad nunca lo fuimos.
El desplazamiento físico, como un medio y no como un fin, nos lleva a vivir otras culturas, a apreciar distintas formas de transitar esta vida. Nos enseña la tolerancia y nos permite ver más allá de las meras apariencias, recobrando la capacidad de observar a través de todos nuestros sentidos, sin inmiscuirse y venciendo el vano impulso de ajustar nuestro entorno acorde a nuestras propias idiosincrasias.
Redefinir el concepto de “pobreza”, y analizar y reflexionar sobre los conceptos de “felicidad” y “progreso” que manejamos. Aceptar y abrazar al cambio como un hecho inherente a nuestra condición humana. Desmitificar las fronteras. Utilizar la tolerancia y el respeto como herramientas esenciales para lograr el cambio tan anhelado; y tal vez así comprender de una vez por todas que la paz no es un hecho político sino primero un estado mental, de comprensión y entendimiento.


Las imágenes y los textos que integran este trabajo surgen entre 2006 y 2008, en un viaje que me llevó por Latinoamérica, Europa y el Subcontinente Indio.