Caleras – Vallemi

Una de cal y una de cemento: así pasan los días en Vallemí, que prospera con la industria de la construcción. Los números crecen mientras que los árboles caen; el monte desforestado sacrifica hasta las piedras de sus cerros para que progrese la ribereña ciudad y la blanca patria calera.
La producción de cal alcanza preocupantes niveles de insalubridad. Las largas jornadas de trabajo y los bajos sueldos, empobrecen aún más las precarias condiciones laborales. Martillo en mano, inmersos en el intenso humo que emanan los hornos, los pica-piedras muelen las rocas incansablemente. Por debajo de éstos, sin protección mayor que algún trapo cubriendo la cara, los caleros recogen en pala la cal viva para guardarla en bolsas. Una vez embolsada, es transportada río abajo en barcazas hasta Asunción.